Queridos hermanas y hermanos,
celebramos esta Pascua sintiendo que una gran piedra oprime nuestro corazón y parece cerrar las esperanzas de la humanidad, la piedra de la guerra y del sufrimiento de tantos hermanos y hermanas! Y como las mujeres que fueron al sepulcro al amanecer del primer día de la semana, nos preguntamos unos a otros: “¿Quién nos correrá esta piedra?”
Y he aquí el gran descubrimiento de la mañana de Pascua: la piedra ya había sido corrida. La tumba de Jesús está abierta y vacía. A partir de ahí comienza todo. A través de ese sepulcro vacío pasa el camino nuevo, aquel que ninguno de nosotros sino sólo Dios pudo abrir: el camino de la vida en medio de la muerte, el camino de la paz en medio de la guerra, el camino de la reconciliación en medio del odio, el camino de la fraternidad en medio de la enemistad.
Sí, Jesucristo ha resucitado, su Amor y su Misericordia han vencido a toda muerte, por ello, sólo Él es capaz de quitar las piedras que cierran el camino hacia la vida y abrirnos el camino a un mundo renovado.
Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo, es eterna su misericordia, Alleluia!!
¡FELICES Y SANTAS PASCUAS!
Sr Viviana Sisack y las hermanas del Gobierno General


