VENERABLE TERESA SOLARI

En el cementerio de Staglieno, en Génova, una tumba llama la atención de las personas por las numerosas velas en cendidas y por los ex votos de plata que colgados en la lápida, y donde nunca falta un ramo de flores frescas. La lápida dice:

MADRE DOMENICA TERESA SOLARI,
Fundadora de la Congregación Dominicana
“Pequeña Casa de la Divina Providencia” en Génova.
Humilde y piadosa, renovó en Liguria el heroísmo y los prodigios de la Divina Caridad.
El Municipio de Génova, en su gratitud, perpetúa aquí su memoria.
El pueblo la venera como una santa e implora su protección maternal.

Teresa nació en Nè, en el interior de Chiavari (GE) en 1823. Desde pequeña experimentó el dolor y la dificultad de vivir. Se quedó huérfana demadre a los pocos años y poco después fue abandonada por su padre en la orilla del mar. Se salva y encuentra hospitalidad en casa de una tía.
Desde entonces, La vida de Teresa estuvo sostenida por la oración constante y una relación de total confianzaen Dios y en la Virgen que la movían a amar incondicionalmente al prójimo.

A los 15 años, para Teresa comenzaron una serie de enfermedades que la obligaron a ser ingresada en los hospitales de Chiavari y luego de Génova: «un aprendizaje» que duró 20 años y que la preparó para la misiónque la Providencia le había asignado.
Cuando estaba en Génova, Teresa solía de tenerse con fervor a orar ante la estatua de San Domingo, en la iglesia de Santa María de Castello: se dirigía a él con confianza en sus necesidades.
De los médicos, Teresa no recibió palabras de esperanza para su futuro, pero en su corazón sentía la certeza de tener una misión que cumplir: dedicarse al cuidado de muchas niñas que había visto solas y abandonadas como ella.
En el hospital de Pammatone, en Génova, conoció luego Antonieta Cervetto, se hicieron amigas y con ella comenzó a compartir el sueño de acoger y cuidar a las niñas abandonadas.
En 1857, cuando salieron del hospital decidieron empezar este trabajo, aunque no tenían nad aexcepto «cuatro monedas y una cacerola». Pero con una fe inquebrantable en la Divina Providencia acogieron, ya en el otoño de 1863, las dos primeras niñas abandonadas en la calle, comenzando en Génova a la Pequeña Casa de la Divina Providencia.

 

Con el tiempo el trabajo creció, lo que la obligó que buscar un hogar más adecuado y a garantizar a las huérfanas, que ya eran cien, un futuro seguro.
En 1867, se instalaron en Villa Spinola, hoy conocida como Villa Croce, en la zona de Carignano.
En esta época, tuvo lugar un encuentro fundamental en la vida de Teresa: el encuentro con el padre dominico Vicente Vera.
Teresa percibió en él la guía espiritual quele había dado San Domingo. El padre Vera, de hecho, comprendió inmediatamente la grandeza del alma de Teresa, reconoció en ella el espíritu dominicano y la importancia de su proyecto. El arzobispo de Génova le confió la dirección del Instituto, cargo que desempeñó durante más de 40 años, renunciando incluso a cargos más prestigiosos.
En 1870 Teresa, Antonietta y otras compañeras vistieron el hábito de las Terciarias Dominicas preparadas y guiadas por el Padre Vera y en 1871 emitieron los votos religiosos junto con otras compañeras.
El 25 de marzo de 1879, la Pequeña Casa obtuvo el reconocimiento oficial de la Autoridad Eclesiástica como comunidad de derecho diocesano.
Aunque, ya cerca a los 80 años, sus fuerzas empezaron a fallarle, la Madre Teresa siguió cuidando incansablemente de sus «reinas», las niñas de la Casa, con amor y pequeños regalos. La Madre Teresa falleció la noche del Jueves 7 de mayo de 1908, mientras las hermanas presentes, después de cantar la Salve Regina, recitaban las letanías de los Santos.
La conmoción y la participación en sus funerales fueron testimonio de la alta estima que los genoveses tenían por esta humilde hermana. Este vínculo con el pueblo genovés no se rompió con la muerte, de hecho, comenzaron a venerarla porque creían firmemente en su ayuda desde Cielo, seguros que la Madre Teresa seguía intercediendo ante Dios por ellos.

En 1990 la Congregación fundada por la Madre Teresa Solari se fusionó con la Congregación de las Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena.

La Congregación de las Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena continúa hoy – en Génova – llevando a cabo la obra de la Madre Teresa atendiendo a niños y niñas en dificultades a través de una comunidad educativa residencial y un centro de día. Así se cumple la promesa de la Madre Teresa: “¡Aunque mis hermanas falten, la Pequeña Casa nunca faltará!“

Empezamos a pensar en la posibilidad de que la reputación de santidad de la Madre Teresa Solari puede ser reconocida formalmente en la Iglesia.

Con el tiempo el trabajo creció, lo que la obligó que buscar un hogar más adecuado y a garantizar a las huérfanas, que ya eran cien, un futuro seguro.
En 1867, se instalaron en Villa Spinola, hoy conocida como Villa Croce, en la zona de Carignano.
En esta época, tuvo lugar un encuentro fundamental en la vida de Teresa: el encuentro con el padre dominico Vicente Vera.
Teresa percibió en él la guía espiritual quele había dado San Domingo. El padre Vera, de hecho, comprendió inmediatamente la grandeza del alma de Teresa, reconoció en ella el espíritu dominicano y la importancia de su proyecto. El arzobispo de Génova le confió la dirección del Instituto, cargo que desempeñó durante más de 40 años, renunciando incluso a cargos más prestigiosos.
En 1870 Teresa, Antonietta y otras compañeras vistieron el hábito de las Terciarias Dominicas preparadas y guiadas por el Padre Vera y en 1871 emitieron los votos religiosos junto con otras compañeras.
El 25 de marzo de 1879, la Pequeña Casa obtuvo el reconocimiento oficial de la Autoridad Eclesiástica como comunidad de derecho diocesano.
Aunque, ya cerca a los 80 años, sus fuerzas empezaron a fallarle, la Madre Teresa siguió cuidando incansablemente de sus «reinas», las niñas de la Casa, con amor y pequeños regalos. La Madre Teresa falleció la noche del Jueves 7 de mayo de 1908, mientras las hermanas presentes, después de cantar la Salve Regina, recitaban las letanías de los Santos.
La conmoción y la participación en sus funerales fueron testimonio de la alta estima que los genoveses tenían por esta humilde hermana. Este vínculo con el pueblo genovés no se rompió con la muerte, de hecho, comenzaron a venerarla porque creían firmemente en su ayuda desde Cielo, seguros que la Madre Teresa seguía intercediendo ante Dios por ellos.

En 1990 la Congregación fundada por la Madre Teresa Solari se fusionó con la Congregación de las Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena.

La Congregación de las Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena continúa hoy – en Génova – llevando a cabo la obra de la Madre Teresa atendiendo a niños y niñas en dificultades a través de una comunidad educativa residencial y un centro de día. Así se cumple la promesa de la Madre Teresa: “¡Aunque mis hermanas falten, la Pequeña Casa nunca faltará!“

Empezamos a pensar en la posibilidad de que la reputación de santidad de la Madre Teresa Solari puede ser reconocida formalmente en la Iglesia.

Una breve biografia de la Madre Teresa Solari
(el texto es de Hna. Vincenza Bertaina, los dibujos de Hna. Stefania Lucchesi)

Haga clic en la imagen para descargar el folleto en pdf.